El expresidente Evo Morales cuestionó este sábado la decisión del Gobierno de poner fin al tipo de cambio fijo y aseguró que el nuevo régimen cambiario no constituye una unificación del mercado, sino una “devaluación encubierta” que, a su juicio, trasladará el costo de la crisis económica a la población.
“No estamos frente a una unificación del tipo de cambio. Estamos frente a una nueva devaluación encubierta de un gobierno que renunció a defender la economía del pueblo”, escribió Morales en sus redes sociales.
La noche del viernes, el Ministerio de Economía informó el establecimiento de un régimen cambiario flexible en el país, encomendando su ejecución al Banco Central de Bolivia (BCB), que a su vez emitió un reglamento para establecer el nuevo Tipo de Cambio Oficial (TCO).
El BCB, mediante su página web ya anunció que el lunes 29 de junio regirá el Tipo de Cambio Oficial de Bs 9,73 por dólar. De ese modo, se puso fin al régimen cambiario fijo que regía desde 2011 y que mantenía un cambio oficial del dólar a Bs 6,96.
Al respecto, el exmandatario aseguró que la medida favorecerá al mercado especulativo y perjudicará a las familias bolivianas y a los ahorristas de los fondos de pensiones.
También afirmó que, con el nuevo esquema, “ya no será el Estado quien defienda el valor de nuestra moneda, sino los especuladores quienes impondrán el precio del dólar”, y atribuyó la decisión al “fracaso económico” del Gobierno.
El cambio de política cambiaria marca el fin de un sistema que mantuvo prácticamente inalterada la cotización oficial del dólar durante 15 años.
Sin embargo, la escasez de divisas, la caída de las reservas internacionales y el crecimiento del mercado paralelo provocaron una creciente diferencia entre el precio oficial y el valor efectivo de la moneda estadounidense.
El Gobierno justificó la decisión con el argumento de que busca normalizar el mercado cambiario, fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y facilitar la recuperación de las reservas internacionales.
Como parte del nuevo esquema, el BCB asumirá la administración de un tipo de cambio flexible, cuya cotización responderá a las condiciones del mercado.




















































































