El vicepresidente Edmand Lara expresó reparos a la decisión del Gobierno de aplicar un régimen cambiario flexible y advirtió que, sin medidas complementarias, la nueva política puede traducirse en una devaluación con efectos sobre los precios, los salarios y el poder adquisitivo de la población.
En el comunicado, la Vicepresidencia argumentó que el país enfrenta «uno de los momentos económicos más delicados de las últimas tres décadas» y afirmó que el cambio de régimen llega en un contexto de reservas internacionales debilitadas, escasez estructural de divisas e ingresos rezagados.
«Sin disciplina fiscal, sin más dólares genuinos y sin confianza, el tipo de cambio flexible deja de ser estabilizador y se vuelve un acelerador de inflación e incertidumbre», señala el documento.
Lara también cuestionó el procedimiento adoptado por el Ejecutivo y defendió la autonomía del Banco Central de Bolivia (BCB). «La Ley 1670 del Banco Central de Bolivia es clara: la atribución de establecer y administrar el régimen cambiario corresponde exclusivamente al BCB».
Además, añadió que «no corresponde que un ministro ‘ordene’ al BCB ejecutar una transición cambiaria, como si el Banco Central fuera una ventanilla más del Órgano Ejecutivo».
El comunicado asegura que un dólar más caro impactará de forma directa en el costo de medicamentos, alimentos, fertilizantes, combustibles e insumos para la producción. También alerta que las empresas enfrentarán el dilema de trasladar esos costos a los consumidores o reducir sus operaciones.
La institución pidió al Gobierno aplicar medidas para reducir el déficit fiscal, incentivar las exportaciones no tradicionales y proteger a los sectores más vulnerables del efecto del ajuste. Asimismo, exigió mayor transparencia en la implementación de la medida. «Le exigimos ‘sinceramiento con el pueblo’. Usted debe explicar a la ciudadanía escenarios, riesgos y compensaciones».
La Vicepresidencia advirtió que, sin un plan económico integral, «el ‘régimen flexible’ será solo otro nombre para la incertidumbre y la devaluación», y exhortó al Ministerio de Economía a permitir que el Banco Central defina técnicamente el nuevo esquema cambiario «con informes públicos y plazos claros».




















































































