En los últimos días de los 50 días de bloqueos volvió a aflorar un viejo problema, entre la Central Obrera Boliviana-COB y la Confederación Sindical Única de Trabajadores campesinos de Bolivia-Csutcb. Sería extenso enumerar sobre los hechos específicos y los momentos de esta relación conflictiva entre las dos organizaciones nacionales nombradas. Mencionamos algunas, que son de conocimiento público y muy bien estudiados.
El ingreso de la Csutcb a la COB fue difícil. Después de la Unificación de varios bloques de organizaciones campesinas en un Congreso nacional y la fundación de la Csutcb en junio de 1979 se dio el siguiente paso, el ingreso al seno de la COB por parte de los “campesinos”. Esta decisión no fue del todo agrado de varios dirigentes de la COB como Juan Lechín, Filemón Escobar, entre otros.
La COB, de base minera, fundada al fulgor de la revolución de 1952, no veía con buenos ojos el ingreso de los “campesinos” en su seno. Desde el inicio existe una pugna política ideológica, pero entremezclado con actitudes discriminatorias y hasta racializadas por parte de los dirigentes de la COB. Jenaro Flores, uno de los fundadores de la Csutcb, cuenta en varias investigaciones los detalles de estos primeros encontrones.
Desde la memoria de Jenaro Flores, uno de las primeras movilizaciones de la Csutcb y que no mereció apoyo de la COB, fue el bloqueo de caminos de 1979, en el gobierno de Lydia Gueiler, que había dictado un paquete de políticas económicas. Mientras la Csutcb desarrollaba acciones del cierre de caminos, la COB brilló por su inercia y con ningún apoyo moral de esta reivindicación del pueblo boliviano.
En la década de 1980, en el golpe de Estado de Luis García Mesa y seguidores, la cabeza de la resistencia de la COB, ante la ausencia de sus máximos ejecutivos, fue asumido por Jenaro Flores, en su condición de secretario general. A principios de la década de 1980, la Csutcb, protagonizó otro gran bloqueo de caminos a nivel nacional, reivindicando los mercados campesinos, la electrificación rural y la construcción de caminos vecinales, entre otras demandas.
La política neoliberal de la “relocalización” o despido de miles de trabajadores y particularmente de los mineros, la COB, quedó casi vaciada y sin su vanguardia revolucionaria. Ante esta cuasi ausencia de obreros, la Csutcb asumió el rol nacional de continuar con la defensa de los recursos nacionales y la reivindicación de los sectores populares del país.
En la década de 1990, en varios congresos nacionales de la COB, se produce una serie de interpelaciones de la Csutcb a los dirigentes mineros de la COB. Un congreso muy ilustrativo fue la realizada en la ciudad de Oruro, donde dos dirigentes de la Csutcb, Juan de la Cruz Villca y Félix Cárdenas, cuestionaron el estatuto de la COB, por la que sólo un trabajador minero puede ser el secretario ejecutivo. Recuerdo algunas frases de Villca y Cárdenas expresadas en el congreso, “miremos las caras, somos iguales”, haciendo alusión que los mineros y afiliados a la Csutcb son de origen ancestral. Se enfatizaba ¿por qué había esa exclusividad minera en la COB?
Además, los nombrados dirigentes, cuestionaron no solo la identidad de los trabajadores mineros, sino también sus planteamientos políticos, muy externos y muy poco conectados con lo interno del país. Se enfatizaba que la COB ya no cuenta con su vanguardia revolucionaria y que hay otros sectores que pueden cumplir ese papel de reivindicación, no sólo como clase social, sino también los pueblos ancestrales, que se denominó de “nación y clase”.
Estos temas fueron muy debatidos, pero no se llegó a ninguna salida institucional y menos política. Dependiendo de la coyuntura, el debate bajó en intensidad o fue pospuesto. En la reciente coyuntura vivida, sobre todo en el departamento de La Paz, volvió a aflorar el problema planteado, aunque bajo una supuesta traición de la COB a la Csutcb. En las redes sociales, se dijo “la COB no está participando activamente en las movilizaciones”, “sólo participan en algunas marchas en el centro de la ciudad de La Paz”, incluso se dijo “no hay bloqueos de la COB sólo de a Csutcb”, en fin.
La escisión de la Csuctb y la COB, nos lleva a varias preguntas. ¿Cuál es la salida al problema planteado? Si bien existe un bloque de trabajadores mineros asalariados, pero aún no tienen la fuerza política como otrora. Pero, hay nuevos protagonistas como actores políticos, que no están plenamente en el seno de la COB, como el variado movimiento urbano, como las juntas vecinales, incluido de ciudades intermedias, en fin.
Qhipa urunakanxa, uka jach’a ch’axwawinxa, wali uñch’ukisañanakawa utjawayi. Ch’uxñataw sasaw sapxixa uka KUP, p’iqichiranakaruxa. Amuykipañaniya ¿janicha?















































































