Ferrari y BMW comenzaron a incorporar cableado de aluminio en sus nuevos modelos, en reemplazo del cobre, material que domina la conducción eléctrica desde hace dos siglos. La tendencia también alcanza a Tesla y a fabricantes chinos de vehículos eléctricos. Ya afecta a cerca de 2% de la demanda global de cobre este año, según JP Morgan.
El cambio responde principalmente al precio. El cobre llegó a cotizar cerca de $us 15.000 por tonelada métrica a fines de enero. El aluminio se mantiene en torno a $us 3.100, aproximadamente una cuarta parte de ese valor. Xavier Mathieu, de la francesa Nexans, segundo fabricante mundial de cables, señaló que las empresas comienzan a optar por aluminio. La razón es clara y económica: el cobre cuesta unas 3,5 veces más. Actualmente esa brecha supera las 4,2 veces.
Ferrari ya utiliza aluminio en carrocerías, motores y chasis. Desde el año pasado lo aplica también en el cableado de potencia de su modelo híbrido 296, extendiéndolo luego a otros vehículos, incluido su primer eléctrico. La compañía asegura que la decisión responde al rendimiento. El aluminio reduce hasta 20% el peso del cableado y no solo al costo. BMW, por su parte, introdujo conductores de aluminio desde 2011 y los amplió progresivamente en sus sistemas eléctricos.
China lidera la adopción: el Gobierno impulsó el reemplazo mediante una política de 2025, y fabricantes como AVATR, XPeng y Xiaomi ya la aplican. La consultora Zhuochuang proyecta que entre 25% y 30% de los componentes de cobre en los sectores automotriz, energético y de electrodomésticos podrían migrar al aluminio hacia 2030.
JPMorgan estima que la sustitución podría triplicarse, alcanzando 6% de la demanda anual de cobre para 2030, en un contexto de escasez estructural y precios al alza.




















































































