La Fiscalía de Estados Unidos incorporó el delito de narcoterrorismo a la acusación contra el narcotraficante Sebastián Marset. Esta decisión cambia el rumbo del proceso judicial y evidencia el endurecimiento de la política estadounidense frente a organizaciones criminales transnacionales, según el análisis publicado por el medio DefOnline.
Los fiscales federales ahora consideran que la estructura liderada por Marset no solo se dedicaba al tráfico internacional de drogas, sino que reunía características para una figura penal para organizaciones que son una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.
El narcoterrorismo según la legislación estadounidense permite perseguir penalmente a organizaciones dedicadas al tráfico de drogas cuando sus actividades, el uso sistemático de la violencia o acciones que trascienden el delito común afectan la seguridad o intereses de Estados Unidos.
Tomando en cuenta esto, la incorporación de este delito contra Marset representa un cambio sustancial en el enfoque del proceso en su contra.
Ya no se lo investiga únicamente como presunto narcotraficante, sino también como integrante y presunto líder de una organización considerada una amenaza de carácter terrorista.
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Proceso
Según la acusación de la Fiscalía, Marset lideró una organización criminal dedicada al tráfico internacional de cocaína, lavado de dinero y a la coordinación de operaciones ilícitas en distintos países de Sudamérica, informó el medio DefOnline.
La investigación determinó que la estructura utilizó rutas internacionales para abastecer con droga mercados en Europa y otros continentes, además de implementar mecanismos financieros para ocultar el dinero obtenido mediante el narcotráfico.
Para los fiscales, la dimensión de la organización, su capacidad operativa y el presunto uso de la violencia constituyen elementos suficientes para incorporar el delito de narcoterrorismo al proceso.
Acusación
Sebastián Marset además del narcotráfico, es investigado por presuntos vínculos con redes de lavado de activos y una relación con organizaciones criminales que operan en Paraguay, Bolivia, Uruguay y Brasil, entre ellas el Primer Comando de la Capital (PCC).
La incorporación del delito de narcoterrorismo no supone una condena automática, sino una ampliación de la acusación que deberá ser sustentada en el proceso judicial, según informó el periódico ABC de Paraguay.
Si la Fiscalía consigue demostrar los elementos necesarios para sostener este cargo, Marset podría enfrentar penas considerablemente más severas que las previstas para los delitos de narcotráfico y lavado de dinero por los que estaba acusado inicialmente.
Con la nueva acusación, la Fiscalía de Estados Unidos atribuye a Marset cuatro delitos: Conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para poseer cocaína con intención de distribuirla a bordo de una embarcación bajo jurisdicción estadounidense, Conspiración para el lavado de dinero y lavado de dinero.
El cambio en la estrategia de la Fiscalía se conoció pocos días después de que Marset enviara una carta manuscrita a un juez federal. En ella se declaró inocente y denunció que agentes estadounidenses habrían presionado a su madre para obtener las claves de acceso a una billetera de criptomonedas con cuatro millones de USDT.





















































































