El Gobierno, mediante la Resolución Ministerial 245, dispuso este viernes un régimen cambiario flexible con el objetivo de fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos.
«Establecer un régimen cambiario flexible, a efectos de fortalecer la estabilidad macroeconómica, preservar la competitividad externa y contribuir al equilibrio de la balanza de pagos», señala la resolución estatal.
La norma establece que la implementación de este nuevo esquema estará a cargo del Banco Central de Bolivia (BCB), institución que deberá ejecutar la transición considerando la oferta y demanda diaria de divisas en el sistema financiero.
La resolución establece que el ente emisor desarrollará el tránsito hacia este régimen en el marco de sus atribuciones, por lo que todavía se aguardan los detalles técnicos sobre su aplicación, mecanismos operativos y los pasos que seguirá el mercado cambiario.
«El tránsito al nuevo régimen cambiario será ejecutado por el Banco Central de Bolivia, en el ejercicio de las atribuciones y competencias conferidas por la Ley N° 1670 de 31 de octubre de 1995, teniendo como base el reconocimiento de la oferta y demanda diaria de divisas en el sistema financiero», se agrega en el documento.
El cambio ocurre en un contexto en el que el BCB ya viene aplicando medidas orientadas a reflejar con mayor información las condiciones del mercado de divisas, como la publicación del valor referencial del dólar estadounidense, calculado a partir de operaciones efectivas de compra y venta realizadas por entidades financieras.
Lea: BCB reporta comportamiento estable del dólar durante la cuarta semana de junio
Régimen cambiario
La autoridad monetaria deberá precisar cómo funcionará el nuevo régimen y qué instrumentos utilizará para administrar la transición, en un escenario marcado por la necesidad de fortalecer el acceso a divisas y mantener la estabilidad financiera.
El Ministerio de Economía instruyó además la publicación de la norma en medios de circulación nacional y en su página institucional.
Mientras se espera la reglamentación y las explicaciones técnicas del BCB, el sector económico mantiene la expectativa sobre el impacto que esta modificación tendrá en las operaciones comerciales, importaciones, exportaciones y el mercado financiero del país.
Consideraciones
El documento añade que, a partir de 2005, la acumulación de Reservas Internacionales Netas (RIN) se vio impulsada principalmente por las exportaciones de hidrocarburos de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), no obstante, a la fecha los recursos emergentes de dichas exportaciones redujeron significativamente, por lo que se evidencia la necesidad de incentivar a otros sectores económicos con capacidad de generar divisas, a efectos de mejorar el resultado de la balanza de pagos y la acumulación de RIN.
«Debido a su bajo nivel de disponibilidad, la cantidad de divisas que el BCB vende al sistema financiero es insuficiente para cubrir la demanda de dólares estadounidenses de la economía, determinando la insostenibilidad del régimen de tipo de cambio fijo actual. Asimismo, esta baja disponibilidad de RIN líquidas y disponibles desde inicios de 2023 determinó la aparición de un tipo de cambio paralelo, caracterizado por ser variable y superior al tipo de cambio oficial del BCB», se lee en la resolución.
Políticas macroeconómicas
Además, el texto indica que, el Ministerio de Economía coordinó con el BCB, la formulación de políticas macroeconómicas y financieras orientadas a preservar la estabilidad económica y financiera del Estado, producto de la mencionada coordinación, se suscribió la «Il Revisión de ejecución del Programa Fiscal Financiero 2025», que en el Punto Decisorio Primero: «Objetivos de las Políticas Fiscal, Monetaria y Cambiaria», determina que la política cambiaria se centrará en transitar hacia un régimen cambiario más flexible para garantizar el equilibrio de la balanza de pagos, estabilizar la inflación doméstica en el menor plazo posible y mitigar los efectos de choques externos.
«Es necesario programar y dirigir la política cambiaria, en el marco de la coordinación realizada conforme lo señalado precedentemente, con el propósito de lograr la estabilización Macroeconómica y la Competitividad, a través de la corrección de desequilibrios, eliminando la subvención implícita que genera el tipo de cambio fijo sobre las finanzas públicas», acota.
La Unidad de Análisis y Estudios Fiscales en su Informe del 12 de mayo de 2026, considera imperante transitar a un régimen cambiario más flexible, utilizando el mercado de divisas del Sistema Financiero para determinar el valor diario del tipo de cambio oficial a través de la modificación del Reglamento de Operaciones Cambiarias del ente emisor.




















































































