La analista política Susana Bejarano afirmó que el Estado de excepción decretado por el presidente Rodrigo Paz constituye una respuesta a la crisis generada por los bloqueos, aunque también evidencia dificultades del Gobierno para resolver el conflicto mediante mecanismos ordinarios.
Según la especialista, la medida puede interpretarse desde dos dimensiones complementarias: la necesidad de garantizar el orden público y el agotamiento de las herramientas políticas de gestión.
“Existe una necesidad objetiva de garantizar la libre circulación y evitar que el conflicto derive en una espiral de violencia. Ningún Estado puede renunciar al monopolio legítimo de la fuerza ni permitir que grupos particulares sustituyan a las instituciones”, señaló en entrevista con La Razón.
Susana Bejarano
Sin embargo, advirtió que la aplicación de una medida extraordinaria también refleja problemas previos en la administración del conflicto.
“El recurso extraordinario revela que los mecanismos ordinarios de gestión política fracasaron. El Estado de Excepción aparece cuando la capacidad de mediación ha sido superada”, afirmó.
A criterio de Bejarano, la decisión está relacionada con las dificultades del Ejecutivo para consolidar gobernabilidad tras los primeros meses de gestión.
“El Gobierno dejó pasar la luna de miel electoral y está de hecho en proceso de ruptura con varios sectores. La necesidad del estado de excepción tiene que ver con la posibilidad de tener gobernabilidad”, sostuvo.
Estado de excepción
La analista considera que el decreto representa una apuesta política de elevado costo para el presidente Rodrigo Paz.
“Si consigue restablecer el orden con rapidez y sin excesos, podría fortalecer su imagen presidencial y consolidar como cierta la narrativa de defensa de la democracia frente a una estrategia de desestabilización”, explicó.
No obstante, alertó que una prolongación de la medida podría producir efectos contrarios.
“Si la medida se prolonga y genera víctimas o es percibida como desproporcionada, podría transformarse en un factor de desgaste y alimentar la imagen de un gobierno incapaz de resolver políticamente las crisis”, indicó.
Respecto a los sectores movilizados afines al evismo, Bejarano considera que enfrentan un escenario igualmente complejo.
Conflicto
“La narrativa del ‘ojo por ojo, diente por diente’ y el desconocimiento del Estado de Excepción por parte de dirigentes de las federaciones del Trópico refuerzan la percepción de que existe una estrategia insurreccional”, afirmó.
La analista advirtió que esa estrategia podría terminar debilitando al propio movimiento.
“Corre el riesgo de aislar al movimiento y pone en riesgo la seguridad de los habitantes del Chapare y del propio Evo Morales”, sostuvo.
Bejarano señaló que el principal problema de fondo continúa siendo la ausencia de espacios eficaces para resolver las disputas políticas y sociales.
“Ahora la discusión está asociada a la imposibilidad de concretar espacios de resolución de conflictos reales”, afirmó.
Finalmente, sostuvo que la crisis deja heridas abiertas que trascienden la coyuntura política actual.
“Las disputas otra vez se han trasladado a las carreteras y las heridas sociales están abiertas y duelen igual que antes, igual que siempre”, concluyó.




















































































