El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, afirmó que la relación entre Bolivia y la República Popular China debe consolidarse como una alianza estratégica de largo plazo sustentada en la confianza política, la cooperación tecnológica y el fortalecimiento del multilateralismo, durante el conversatorio organizado por la Embajada de China para conmemorar los 41 años de relaciones diplomáticas entre ambos países.
El ministro señaló que la decisión adoptada en 1985 de establecer relaciones diplomáticas permitió construir una relación que hoy trasciende el ámbito político para convertirse en una asociación integral que abarca cooperación económica, científica, tecnológica, educativa y cultural.
“Las relaciones diplomáticas verdaderamente sólidas no se definen únicamente por el transcurso del tiempo; se consolidan cuando somos capaces de adaptarnos a las transformaciones del sistema internacional sin perder la confianza que les dio origen”, sostuvo.
Aramayo destacó que ambos países han preservado principios permanentes del derecho internacional como el respeto mutuo, la igualdad soberana, la no injerencia en asuntos internos y la búsqueda de beneficios compartidos.
Cooperación orientada al desarrollo
El canciller afirmó que China constituye uno de los principales socios estratégicos de Bolivia y resaltó el crecimiento de la cooperación en infraestructura, innovación tecnológica, energía, salud, educación, formación de recursos humanos y desarrollo industrial.
Asimismo, destacó el incremento del comercio bilateral y señaló que la agenda conjunta continúa ampliándose hacia sectores como ciencia, tecnología, energías renovables, industrialización, intercambio académico y formación de talento humano.
En ese sentido, expresó el interés del Gobierno boliviano por profundizar la cooperación tecnológica con China para enfrentar los desafíos del desarrollo nacional.
“Queremos aprender mucho de China y aprovechar esa curva de aprendizaje para incorporar tecnología que nos permita resolver los desafíos pendientes de nuestra agenda de desarrollo”, afirmó.
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Una política exterior de largo plazo
Durante su intervención, Aramayo sostuvo que Bolivia busca construir relaciones internacionales que trasciendan los cambios políticos internos y no respondan a criterios ideológicos.
“Aspiramos a relaciones que no sean simplemente transaccionales, sino relaciones de amistad, de mediano y largo plazo”, indicó.
Añadió que la política exterior boliviana busca fortalecer vínculos estables con socios estratégicos sobre la base del respeto a la soberanía y la defensa de los intereses nacionales.
Cooperación frente a los desafíos globales
El canciller afirmó que el contexto internacional exige respuestas cooperativas frente a fenómenos como el cambio climático, la seguridad alimentaria, la transición energética, la revolución digital y el desarrollo de la inteligencia artificial.
En ese escenario, destacó la importancia de fortalecer el multilateralismo y la coordinación entre Bolivia y China en espacios internacionales como Naciones Unidas, CELAC, el G77+China y otros mecanismos de cooperación.
Finalmente, sostuvo que los 41 años de relaciones diplomáticas representan mucho más que una sucesión de acuerdos oficiales.
“Bolivia y la República Popular China pueden afirmar que han construido una relación madura, respetuosa y con una visión compartida del futuro”, afirmó.
El canciller concluyó expresando la voluntad del Gobierno boliviano de continuar fortaleciendo la amistad y la cooperación bilateral, convencido de que el diálogo, el respeto mutuo y la colaboración constituyen la mejor base para enfrentar los desafíos del escenario internacional y promover el desarrollo de ambos pueblos.





















































































