¿Qué es mixear? Mixear es de esos anglicismos que, en “prurito” lingüístico, no aceptamos reconocer pero que nos sirve para mezclar todo lo mezclable. Por eso hoy voy a mezclar muchas cosas de las que quiero opinar, pero las voy dejando por otras urgencias.
Lo empiezo con la amenaza del Presidente del TSJ de paro judicial si el Gobierno no atendía su necesidad presupuestal que despertó molestia, solidaridad, incertidumbre, crítica… pero lo malo verdaderamente fue que opacó la ristra de pendientes en la Asamblea y en la Administración Nacional: completamiento de miembros en propiedad del TDE La Paz y del TCP ¡sin interinatos a dedo!; presupuesto nacional y Pacto Fiscal (el 50/50 de marras); ¡combustibles!… Peliagudo asunto saliendo de tantos paros —incluyo los del sector de la salud— pero, a pesar de la indignación “oficial” del Gobierno (“oficial” por la Vocería) y el consabido “trabajen antes de pedir”, lo importante fue que hubo reunión de ministros y de magistrados —y hasta invitación a la Asamblea—, “se discutió y se discutirá” y el ministro del ramo anunció que el Presupuesto General del Estado en discusión tenía una significativa asignación (con lo que queda salvado aquello de “¿a quién le quito para darles a ustedes?” pero ¿acaso no fue mejor decirlo así desde el inicio sin levantar hojarasca?… porque del aumento lo sabía ¿verdad?). Y que avance la Reforma Judicial, que es de urgente exigencia de todos.
Y llego al Mix II: Pendientes y la Asamblea. Del Gobierno, fue para su cosecha el final de la crisis y el apoyo internacional pero el mérito lo tiene la ciudadanía que sufrió con angustia y carestía los más de 50 días de paro y bloqueos y violencia. Nadie dudará que el Gran Perdedor fue Morales, porque los movilizados —más allá de todos los que cobraron por bloquear y agredir con dinero de la blanca— lo que perdieron fue el apoyo de la gente común pero obtuvieron casi todas sus demandas tras las casi ocho semanas de confrontación. Queda una pregunta para todos: ¿por qué no se sentaron —hablo de todos— a discutir desde el inicio? Al reconocido lamento boliviano debemos añadir la maldición boliviana…la de puñete primero, discusión después (no sólo por la Escuela del Chapare desde fines de los 80 pero sí por mucha cátedra desde ella) y lo consabido de deja para mañana, que se soluciona solo…
Y así llegamos al tercer Mix: Gasolina y Diesel. La escasez de ambos no se originó ahora: viene desde el anterior desgobierno, el de Arce, y fue consecuencia de la borrachera del despilfarro desde la época de Morales: socialismo 21, la receta de la miseria. Pero el pecado ahora ha sido no haberlo prevenido a tiempo (contaminación y falta provisión) ni solucionado todo hasta hoy. De la contaminación, ésa fue consecuencia entre inocencia —la que olvidó que los cambios no son sin oposición de los que perdieron— e imprevisión de nuevos.
Me queda cerrar estas disquisiciones con la mención del cansancio ciudadano tras cincuenta y tantos días de bloqueos y violencia y la esperanza —tantas veces frustrada— que aún, a pesar de todo, nos anima para afrontar el cada día a la mayoría de nosotros (“esa mayoría de bolivianos, mayoritariamente urbana y de todos los estratos sociales, que ha sufrido las consecuencias de unos cercos criminales”, como mencionaba Ortiz en “Frustración y sacrificio ciudadano”).
La causa de esas crisis, como demostró Peñaranda (“Vulnerabilidad educativo-lingüística y bloqueos de caminos en Bolivia”), está en la terrible carencia educativa de amplios sectores bolivianos que la autora caracteriza como una ciudadanía analfabeta y falta de dominio del español como lingua franca, cuyo único antídoto es el mismo motor del desarrollo: Educación desideologizada y más educación, como postuló Finot (“Educación: la clave para que todos vivan bien”).
¿Acaso es tan difícil entenderlo?
















































































