La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) presentó una agenda de cinco medidas que considera fundamentales para convertir al sector agropecuario en uno de los principales motores de la recuperación económica del país, en un contexto marcado por la escasez de divisas, la reducción de los ingresos por hidrocarburos y las pérdidas ocasionadas por los 53 días de bloqueos.
La propuesta se presenta como una hoja de ruta para impulsar la producción y las exportaciones agroindustriales, bajo el argumento de que el complejo oleaginoso tiene la capacidad de incrementar el ingreso de dólares a la economía boliviana si cuenta con condiciones adecuadas para producir y comercializar.
El presidente de Anapo, Abraham Nogales, sostuvo que el agro puede desempeñar un papel estratégico en la generación de divisas en momentos en que el país enfrenta una disminución de las reservas internacionales y menores ingresos por la exportación de gas natural.
«Bolivia está buscando dólares afuera, y los tiene aquí, en su propio campo. El agro no le pide favores al país; le ofrece una solución a la falta de divisas. Cada tonelada que producimos y exportamos son recursos que vuelven en empleo, alimentos y estabilidad para todos los bolivianos», afirmó.
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Medidas
Según datos de Anapo, el complejo oleaginoso exportó Sus 1.145 millones en 2025, convirtiéndose en el principal rubro exportador del país por encima de los hidrocarburos. Asimismo, la institución señaló que en la última década la cadena de la soya generó más de $us 12.000 millones en ingresos por ventas al exterior.
La entidad considera que este desempeño demuestra el potencial del sector para fortalecer la balanza comercial y contribuir a la recuperación económica mediante una mayor generación de divisas.
Producción
La agenda presentada por Anapo plantea cinco ejes considerados prioritarios para incrementar la producción y las exportaciones.
El primero es la liberación plena y permanente de las exportaciones, eliminando restricciones administrativas que, según el sector, reducen la competitividad y la previsibilidad para los productores.
El segundo corresponde al abastecimiento oportuno de diésel, identificado como el principal cuello de botella para la campaña agrícola. Anapo señaló que el sector requiere entre 90 y 100 millones de litros de combustible por campaña, mientras que actualmente el suministro cubre alrededor del 60% de la demanda en Santa Cruz.
La organización advirtió que la falta de combustible pone en riesgo la cosecha y la siembra de aproximadamente 1,35 millones de hectáreas, además de la producción de cerca de 3 millones de toneladas de granos y una inversión superior a $us 1.000 millones realizada por los productores.
Biotecnología
Como tercer punto, Anapo planteó profundizar la incorporación de biotecnología al sector agrícola. Si bien valoró la aprobación del evento HB4 para soya, consideró necesario ampliar el uso de nuevas tecnologías también para maíz y trigo con el fin de elevar la productividad sin expandir la frontera agrícola.
La cuarta propuesta está vinculada al desarrollo de infraestructura logística, especialmente mediante la ejecución de Puerto Busch como salida soberana hacia la Hidrovía Paraguay-Paraná. Según el sector, este proyecto permitiría reducir hasta en un 30% los costos logísticos, un factor clave para mejorar la competitividad de las exportaciones bolivianas.
Finalmente, Anapo solicitó mayor seguridad jurídica frente a los avasallamientos de tierras productivas, al considerar que estos hechos afectan la inversión privada y limitan el crecimiento del sector.
Señales positivas
El presidente de Anapo reconoció que el sector observa avances en algunas decisiones recientes del Gobierno, entre ellas la aprobación del evento biotecnológico HB4 para la soya y la implementación del régimen cambiario flexible, medidas que, a su juicio, favorecen la competitividad de las exportaciones.
No obstante, sostuvo que estos avances deben complementarse con políticas estructurales que permitan consolidar un entorno favorable para la inversión y la producción.
«Valoramos los avances. Ahora se trata de profundizarlos y completarlos, porque a medio camino no alcanzan para reactivar la economía», manifestó Nogales.
Agenda
Anapo concluyó que la recuperación económica dependerá de la capacidad del país para fortalecer la producción y las exportaciones, por lo que expresó su disposición a trabajar de manera coordinada con el Gobierno y el resto de los actores económicos.
La organización sostuvo que, más allá de la coyuntura generada por los bloqueos, Bolivia requiere una agenda de largo plazo que permita aprovechar el potencial del sector agroexportador para generar divisas, empleo e inversiones, contribuyendo así a la estabilidad macroeconómica y al abastecimiento de alimentos.





















































































