El expresidente Carlos Mesa afirmó este lunes que los más de 50 días de bloqueos y el posterior estado de excepción declarado por el presidente Rodrigo Paz dejaron a La Paz y El Alto “más heridas, más divididas, más desorientadas, más pobres y más débiles”. Pues, la crisis provocó desabastecimiento, encarecimiento de alimentos y una severa afectación económica.
Mesa aseguró que “la historia les cobrará cuentas a los responsables de este sitio criminal que ha dejado malherida a la ciudad de La Paz” y calificó el prolongado cerco como un hecho sin precedentes desde que los bloqueos se consolidaron como un mecanismo de presión política en el país.
El exmandatario responsabilizó a los autores materiales e intelectuales de las protestas por las muertes registradas durante el conflicto. “Más de una veintena de bolivianos han muerto víctimas de la medida, ante la imposibilidad de utilizar las vías para ser atendidos en situación de emergencia”.
Diversos reportes internacionales señalan que la crisis dejó al menos entre 14 y 17 fallecidos, además de decenas de heridos y cientos de arrestos.
Mesa también cuestionó la estructura de organización de los bloqueos y aseguró que la participación de muchos sectores no respondió a decisiones individuales.
“Bloquear no fue una decisión individual y voluntaria, fue una obligación”, señaló.
Denunció la existencia de instructivos y mecanismos de presión interna para sostener las medidas.
El expresidente afirmó que el principal objetivo de los movilizados fue forzar la renuncia de Rodrigo Paz. “Apenas seis meses después de su posesión, su renuncia fue el único punto del pliego petitorio”.
Agregó que, tras casi dos meses de conflicto, “el presidente no ha renunciado” y que el acuerdo alcanzado entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) “ciertamente no ameritaba ni un día de medidas extremas”.
El Gobierno declaró el estado de excepción el pasado 20 de junio, luego de más de 50 días de bloqueos que aislaron a varias ciudades, afectaron el suministro de combustible, alimentos y medicamentos y generaron pérdidas económicas superiores a los 2.000 millones de dólares, según estimaciones.
La medida autoriza la intervención de las fuerzas de seguridad para liberar las carreteras y restablecer el libre tránsito.
En su evaluación, Mesa describió un escenario de profunda afectación social y económica. Señaló que las filas por combustible se prolongaron durante días, que los precios de los alimentos se dispararon y que las pequeñas y microempresas quedaron al borde del cierre.
“Nuestros espíritus están cansados, agotados, presos de una honda depresión”, escribió.
El exmandatario apuntó al expresidente Evo Morales y a quienes impulsaron las movilizaciones. “La historia les cobrará cuentas, pero el daño irreparable hoy, está hecho”.




















































































