El magistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) Carlos Eduardo Ortega afirmó que la crisis del Órgano Judicial requiere una transformación estructural y sostuvo que la falta de presupuesto impide mejorar el servicio de justicia, ampliar la infraestructura, incorporar tecnología y contratar más jueces y personal de apoyo.
No obstante, destacó la apertura del Gobierno y de la Asamblea Legislativa para iniciar un diálogo institucional que permita atender las demandas del sistema judicial.
La autoridad hizo esas declaraciones en entrevista con Piedra, Papel y Tinta, un día después de que las máximas autoridades judiciales advirtieran que podrían asumir un paro escalonado si en tres semanas no reciben una respuesta a sus demandas presupuestarias.
TSJ
Ortega explicó que las deficiencias del sistema son conocidas por la ciudadanía y se reflejan diariamente en la atención que reciben los usuarios.
«La ciudadanía misma cuando se acerca a los juzgados, a los servicios que presta el órgano judicial, sufre la falta de atención, en todos los aspectos, desde el punto de vista de falta de recurso humano, falta de materiales. Hay que ser sinceros de que el órgano judicial no puede prestar un servicio óptimo a la sociedad», afirmó.
El magistrado sostuvo que el principal objetivo del incremento presupuestario es modernizar la administración de justicia mediante herramientas tecnológicas, además de crear nuevos juzgados y reducir la mora procesal.
Refomra
«Ese presupuesto va a servir para montar una infraestructura tecnológica que acerque a la administración de justicia a través de los medios tecnológicos a la población. Va a servir para ampliar nuestro recurso humano, la provisión de más jueces, más personal de apoyo jurisdiccional, construir infraestructura donde se va a trabajar y darle comodidad a la gente para acceder a la administración de justicia», explicó.
También rechazó que la solicitud tenga como finalidad mejorar los salarios de magistrados y jueces.
«Hay que disipar las dudas de que nosotros vamos a utilizar ese dinero, por ejemplo, para subirnos los salarios. Entendemos que existe una crisis económica en el país y eso también sobre el presupuesto, si es el 5, el 4, el 3 o el 2 por ciento, tiene que ser discutible; estamos abiertos precisamente a esta discusión», señaló.
Respecto al presupuesto actual, Ortega indicó que los recursos apenas alcanzan para cubrir el funcionamiento básico del Órgano Judicial.
Recursos
«Ese dinero sirve para pagar desde el agua y la luz hasta los salarios. Como se comprenderá, no alcanza absolutamente para nada», sostuvo.
Añadió que la precariedad llega al punto de que algunos juzgados carecen de insumos elementales.
«Se nos cae la cara de vergüenza cuando en un juzgado leemos un letrero que diga: ‘En este juzgado no hay tinta para imprimir su resolución o su notificación'», lamentó.
Pese al escenario de crisis, el magistrado valoró la convocatoria realizada por el vicepresidente del Estado para instalar una mesa de diálogo entre los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
«Creo que estamos mostrando a la población madurez institucional. El órgano legislativo, el órgano ejecutivo y el órgano judicial deben trabajar de manera coordinada para superar los problemas históricos que tiene el órgano judicial», afirmó.
Magistrados
Sobre las declaraciones del presidente Rodrigo Paz, quien señaló que la justicia requiere profundas transformaciones, Ortega sostuvo que comparte ese diagnóstico y pidió concentrarse en las soluciones.
«El órgano judicial requiere transformaciones propias, pero es el momento de actuar. El problema del órgano judicial es un problema institucional y esta apertura del órgano legislativo y del órgano ejecutivo para resolverlo me parece lo más loable, lo más racional y lo más institucional que hemos escuchado estos días», manifestó.
El magistrado también señaló que la reforma judicial no se limita al aumento de recursos, sino que implica fortalecer la Escuela de Jueces, ampliar la infraestructura, contratar más personal y digitalizar el sistema.
«No estamos hablando de una simple reforma de la justicia; estamos hablando de transformar el sistema de administración de justicia. Ese sistema se mueve con un motor que se llama dinero. Contra la realidad, la buena voluntad no puede hacer absolutamente nada», concluyó.





















































































