La decisión del Gobierno de eliminar el tipo de cambio fijo marca uno de los cambios más importantes en la política económica boliviana desde que el dólar se estabilizó en Bs 6,96 para la venta en 2011.
El principal cambio consiste en que el tipo de cambio oficial ya no será fijado discrecionalmente por el Banco Central de Bolivia (BCB), sino que será calculado diariamente como el promedio ponderado de las operaciones de compra de dólares realizadas por los bancos con sus clientes entre las 00.00 y las 17.00 de cada día hábil.
El principal cambio consiste en que el tipo de cambio oficial ya no será fijado discrecionalmente por el Banco Central de Bolivia (BCB), sino que será calculado diariamente como el promedio ponderado de las operaciones de compra de dólares realizadas por los bancos con sus clientes entre las 00.00 y las 17.00 de cada día hábil.
Posteriormente, el BCB publicará a las 20.00 el nuevo tipo de cambio que regirá al día siguiente para las operaciones del sector público, los registros contables y servirá como referencia para toda la economía.
Además, el denominado Valor Referencial de Venta será igual al tipo de cambio más Bs 0,10, estableciendo un límite máximo para la venta de dólares por parte de las entidades financieras.
Presiones
El cambio llega después de varios años de creciente presión sobre las reservas internacionales, dificultades para abastecer de dólares al mercado formal y la consolidación de un mercado paralelo que terminó fijando un precio muy superior al oficial.
Durante más de una década, el tipo de cambio fijo ofreció previsibilidad para consumidores y empresas. Sin embargo, esa “estabilidad” dependía de que el BCB dispusiera de suficientes reservas para vender dólares cada vez que aumentaba la demanda.
Con la caída de las exportaciones de gas, la disminución del ingreso de divisas y el aumento de las importaciones, ese equilibrio comenzó a romperse. El resultado fue una creciente escasez de dólares que terminó provocando largas filas en los bancos, restricciones para las empresas y una diferencia cada vez mayor entre el dólar oficial y el paralelo.

Mercado real
En ese contexto, el nuevo régimen pretende que el precio del dólar refleje las condiciones reales del mercado, reduciendo la presión sobre las reservas internacionales y facilitando el ingreso de divisas provenientes de exportadores, remesas e inversión.
El economista Fernando Romero explicó que durante los primeros meses probablemente aumentará la volatilidad del mercado cambiario y alerta que su éxito dependerá de la recuperación de la oferta de divisas, la disciplina fiscal, la estabilidad monetaria y la generación de confianza.
Y alertó que, si estas condiciones no se cumplen, el nuevo régimen solo administrará la escasez de dólares sin resolver sus causas estructurales.
“El nuevo régimen permitirá que el tipo de cambio oficial se acerque gradualmente al verdadero precio del dólar determinado por la oferta y demanda, reduciendo parcialmente las distorsiones existentes entre el mercado oficial y el paralelo”, explicó.
Sin embargo, advirtió que también es previsible una depreciación inicial del boliviano, especialmente mientras continúe la escasez de divisas.
Lea más: Ministro asegura que ‘nada cambiará’ con el tipo de cambio flexible
Inflación
“Ello incrementará las expectativas inflacionarias y elevará los costos de importación de numerosos bienes. La inflación podría mantenerse elevada durante 2026, especialmente considerando el deterioro del contexto macroeconómico y las restricciones externas”.
“El BCB utilizará muchas menos reservas para defender un tipo de cambio específico, lo que representa una ventaja respecto al régimen anterior. No obstante, si la oferta privada de dólares continúa siendo insuficiente, el nuevo sistema por sí solo no eliminará la escasez de divisas”, añadió.
Asimismo, según Romero si el nuevo régimen logra consolidarse con disciplina fiscal y monetaria, la economía comenzará a adaptarse a un tipo de cambio más realista.
“Las exportaciones podrían ganar competitividad porque los exportadores recibirán mayores ingresos en bolivianos por cada dólar exportado, incentivando la producción destinada al mercado externo. Asimismo, disminuirían algunos incentivos al contrabando de salida y al arbitraje cambiario”.
No obstante, el ajuste también implicará mayores costos para sectores altamente dependientes de insumos importados. Las empresas deberán mejorar productividad y eficiencia para compensar el aumento de costos.
“En el largo plazo, un régimen flexible puede fortalecer significativamente la estabilidad macroeconómica, siempre que esté acompañado por políticas fiscales responsables y una adecuada acumulación de reservas internacionales”, dijo.

¿Cómo afectará al sector privado?
Para el sector privado, la flexibilización representa un escenario de oportunidades y desafíos. Por un lado, podría mejorar la competitividad de los exportadores y reducir algunas distorsiones generadas por un tipo de cambio artificialmente bajo. Por otro, incrementará los costos para las empresas que dependen de insumos importados y obligará a replantear estrategias financieras y comerciales.
Romero explicó que las importaciones serán uno de los sectores más sensibles al nuevo régimen. A medida que el dólar oficial refleje con mayor precisión las condiciones del mercado, el costo en bolivianos de importar medicamentos, equipos médicos, maquinaria, repuestos, tecnología, vehículos y numerosos bienes de consumo aumentará.
En aquellos productos donde existen subsidios estatales, como los combustibles, el costo fiscal del subsidio también crecerá si el Estado mantiene precios internos congelados.
El economista explicó que para los créditos en bolivianos no existirán modificaciones directas en las cuotas pactadas, ya que continúan expresándose en moneda nacional. Sin embargo, tasas de interés futuras podrían aumentar si el sistema financiero percibe mayores riesgos macroeconómicos o incrementos en la inflación.
Anticréticos
Los contratos de anticrético en dólares serán los más afectados. Al momento de la devolución del capital, el propietario deberá entregar la misma cantidad de dólares o su equivalente según lo establecido contractualmente. Si el tipo de cambio continúa aumentando, la devolución en bolivianos resultará considerablemente más costosa.
Por el contrario, los nuevos contratos tenderán a negociarse cada vez más en bolivianos, reduciendo la dolarización del mercado inmobiliario y disminuyendo el riesgo cambiario tanto para propietarios como para inquilinos.
Ahorros
Para los ahorristas, el nuevo régimen podría incentivar una mayor diversificación entre activos en bolivianos y dólares. Si el mercado percibe que la política económica es consistente y creíble, gradualmente podría disminuir la demanda especulativa de divisas.
Sin embargo, si persiste la incertidumbre económica, muchos agentes continuarán prefiriendo mantener parte de su patrimonio en dólares como mecanismo de protección frente a la depreciación del boliviano.
El tipo de cambio fijo funcionó mientras el país generó suficientes dólares para atender la demanda interna. Pero cuando comenzaron a disminuir los ingresos por exportaciones y aumentó la necesidad de importar combustibles, alimentos, insumos y maquinaria, el equilibrio se rompió.
La adopción de un régimen de tipo de cambio flexible administrado busca permitir que el valor del dólar refleje las condiciones reales de oferta y demanda, reduciendo la presión sobre las reservas internacionales y mejorando el funcionamiento del mercado cambiario.





















































































