Las universidades públicas y autónomas se constituyeron, a lo largo de la historia de Bolivia, en espacios fundamentales de construcción de la patria, de defensa nacional y de participación en las profundas transformaciones políticas, sociales y culturales que marcaron los momentos fundamentales del país. Las universidades no pueden ser entendidas únicamente como instituciones destinadas a formar profesionales o a desarrollar conocimiento mediante la investigación. La universidad pública fue, y debe seguir siendo, protagonista activa de la historia nacional.
Desde los primeros movimientos independentistas, en los que la USFX de Chuquisaca se convirtió en un espacio del grito libertario de mayo de 1809, la universidad pública boliviana fue protagonista en los grandes momentos de construcción histórica de Bolivia. Esa presencia también se expresó en la Guerra del Chaco, cuando estudiantes de la UMSA de La Paz decidieron incorporarse a la defensa del territorio patrio. Luego, la universidad conquistó la autonomía en 1930, fue parte de las transformaciones de 1952 y de la resistencia democrática frente a las dictaduras. Durante el periodo neoliberal, volvió a constituirse en espacio de crítica frente al ajuste económico, la privatización y la destrucción de lo público. La historia universitaria no puede separarse de las luchas por independencia, soberanía, democracia, justicia social y luchas populares.
En las etapas más duras de la vida republicana, durante las dictaduras militares, la universidad pública y autónoma fue intervenida, reprimida y perseguida. Sufrió las consecuencias de los estados de sitio, utilizados como mecanismos de represión para acallar la protesta social y desarticular la organización popular. Pero esa violencia no logró romper su relación histórica con los sectores populares. Estudiantes, docentes y trabajadores universitarios compartieron luchas con mineros, campesinos, obreros, clases medias empobrecidas y movimientos democráticos. En ese periodo histórico, la universidad se constituyó como parte de un bloque social popular que disputó democracia, derechos, justicia social y soberanía nacional frente al imperialismo.
Es importante recordar que los principios inscritos en el Estatuto Orgánico del Sistema de la Universidad Boliviana (2024) definen a la universidad como plurinacional, científica, democrática, popular, antiimperialista y transparente. No son una simple formulación normativa; en ellos se expresa una memoria histórica y una responsabilidad institucional y social frente al país y el pueblo boliviano. Precisamente por ello, esos principios no solo deben ser proclamados, sino también defendidos y asumidos con coherencia en el debate académico, en la gestión universitaria y en la relación de la universidad con los procesos históricos y sociales de Bolivia.
Sin embargo, toda institución histórica enfrenta también sus propias contradicciones. Una de ellas se expresó cuando el secretario nacional de Posgrado (CEUB) señaló, en un evento del Ministerio de Educación, que la educación “descolonizadora, liberadora, revolucionaria, antiimperialista, despatriarcalizadora y transformadora” era solo una “combinación de palabras y semántica ideologizada”.
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Más allá de la legítima diversidad de posiciones, una afirmación de ese tipo contradice los propios principios estatutarios de la universidad pública, que se define como plurinacional, científica, democrática, popular y antiimperialista.
Otra contradicción reciente se manifestó en el XIV Congreso de Universidades en Cobija, cuando la UMSA decidió retirarse frente a la imposición de una representación estudiantil ilegítima. Su posición expresa la defensa de la autonomía universitaria y de la representación legítima de sus estudiantes frente a delegados que no respondían a la voluntad estudiantil de la universidad.
La universidad pública no necesita ser uniforme ni someterse a un solo pensamiento; su fuerza democrática está en la pluralidad, el debate crítico y la libertad de pensamiento. Pero esa diversidad debe afirmar, no negar, sus principios históricos: ser plurinacional, científica, democrática, popular, antiimperialista y transparente.
Por ello, su memoria histórica de lucha exige reflexionar sobre: ¿cómo aporta hoy a la construcción del Estado Plurinacional? ¿Cómo enfrenta el racismo, la discriminación y las desigualdades históricas? ¿Cómo defiende la autonomía sin alejarse del pueblo? ¿Cómo aporta a profundizar la democracia y el compromiso con una Bolivia plural, soberana, digna y con justicia social?
*Es docente investigador de la UMSA y exministro de Educación















































































